Encuentro de Fundaciones Comunitarias. Almería

Finalizó el encuentro de Fundaciones Comunitarias. Y una cosa tenemos clara: es una suerte formar parte de esta Red de Fundaciones Comunitarias, que cada vez se siente más como una familia.

El encuentro se desarrolló en Almería porque allí, hace apenas tres años, nació Almería Tierra Abierta, una fundación comunitaria que surge en un contexto muy particular, marcado por la situación estratégica de la provincia, el modelo productivo y de consumo global, y los importantes cambios demográficos derivados, entre otros factores, de la agricultura intensiva y de exportación. Todo ello ha generado grandes retos. Hace falta replantear nuestro modelo de producción y consumo, pero urge dar respuesta a los asentamientos de personas que se han generado en la provincia de Níjar, poniendo en el centro los derechos humanos y la dignidad de las personas.

Si el modelo de fundaciones comunitarias es necesario en cualquier territorio, en Almería parece especialmente imprescindible. Son desafíos que exigen respuestas coordinadas, mirada a largo plazo, convivencia, respeto y soluciones reales. La fundación tiene por delante un papel muy importante: tratar de articular un proyecto común que integre las diferencias, huyendo de discursos simplistas y apostando por el conocimiento profundo del territorio. Conocen su realidad y quieren lo mejor para ella, y confiamos en su capacidad para generar alianzas y construir un territorio con futuro.

La jornada del miércoles comenzó en la sede de Cajamar, que además de acogernos mostró el compromiso de una entidad financiera profundamente vinculada a su territorio, compartiendo su memoria y su proyecto social.

También nos permitió conocer SpainNAB, una organización hasta ahora desconocida para nosotras, y acercarnos al mundo de la inversión de impacto, entendiendo cómo es posible movilizar capital hacia proyectos que generan un beneficio social y medioambiental.

En esa misma línea fue muy interesante conocer TuTecho y comprobar que ya existen iniciativas que están planteando nuevas respuestas al problema de la vivienda. Ver que, cuando existen recursos y voluntad de colaboración, es posible adaptar modelos, facilitar el acceso a la vivienda y generar acuerdos con entidades para desarrollar proyectos sociales.

Fue especialmente ilusionante comprobar cómo, en tan poco tiempo, nuestras compañeras de Almería Tierra Abierta han conseguido tejer una amplia red de colaboraciones. Presentaron dos proyectos que buscan responder a las difíciles situaciones de vivienda y vulneración de derechos que viven muchas personas migrantes que trabajan en la agricultura. Un ejemplo de cómo una fundación comunitaria puede convertirse rápidamente en un actor útil para su territorio.

También me impresionó volver a escuchar la experiencia de Tot Raval, ejemplo de convivencia, capacidad de trabajo, estructura y profesionalización, así como conocer la experiencia de Hábitat3 en la gestión participativa de vivienda.

Especialmente inspiradoras fueron las intervenciones de Daniel Millor y Giacomo Pinaffo, dos personas jóvenes y brillantes que mostraron cómo la arquitectura comunitaria y el desarrollo territorial pueden convertirse en herramientas de transformación social. Nos enseñaron que otra forma de diseñar y construir los espacios es posible: una arquitectura con mirada social, participativa y orientada a responder a las necesidades de quienes más lo necesitan.

Igualmente inspirador fue conocer con mayor profundidad el modelo de la Fundación Comunitaria de Messina. Su capacidad para innovar, imaginar nuevas oportunidades y aprovechar los recursos existentes, conectando actores muy diversos, les ha permitido generar un auténtico ecosistema de economía social, creando nuevas entidades, proyectos sostenibles y recursos para su propio territorio.

También tuvimos la oportunidad de «jugar» a un Círculo de Donantes junto a Colmena Consulting. Vivir la experiencia desde dentro permitió comprender muy bien sus posibilidades, su funcionamiento y lo sencillo que puede resultar implicar a la ciudadanía en la toma de decisiones. En apenas un rato conseguimos movilizar fondos para dos entidades locales de Almería.

"Si el modelo de Fundaciones Comunitarias es positivo en cualquier territorio, en Almería parece especialmente imprescindible. Son desafíos que exigen respuestas coordinadas, mirada a largo plazo, convivencia, respeto y soluciones reales.

La segunda jornada sirvió para seguir conociendo los avances del movimiento de fundaciones comunitarias y reflexionar sobre la importancia de mantenernos activos, con la mirada siempre abierta, mapeando continuamente los activos del territorio y adaptándonos a los cambios y a las nuevas relaciones que van surgiendo, gracias el taller de Atelier ITD sobre el mapeo del tejido productivo y empresarial del territorio, una herramienta muy útil para fortalecer alianzas y avanzar en la filantropía comunitaria.

También fue muy enriquecedor conocer experiencias de Argentina, Francia y Portugal y comprobar que este movimiento ya es una red supranacional. Volvimos a ver con la compañera de Ucrania, como ya aprendimos con Horta Sud tras la DANA, que cuando una comunidad está organizada y conectada es mucho más resiliente ante las emergencias e, incluso, ante situaciones tan duras como una guerra. La comunidad se sostiene, se cuida mutuamente y mantiene viva la esperanza.

Y, por último, fue bonito compartir con nuestras compañeras y compañeros de Renacere, La Plana nuestros primeros pasos. Compartir cómo nos estamos organizando, los conocimientos que vamos adquiriendo y las dudas que todas tenemos hace que nos sintamos acompañadas en este viaje. Contar con quienes llevan más tiempo y con quienes están viviendo un momento similar nos recuerda que este camino tiene mucho más sentido si lo recorremos juntas, aprendiendo unas de otras y creciendo de forma coordinada.

El encuentro fue un éxito, tanto por la calidad del programa como por la magnífica coordinación del equipo de la AEF —Rosa, Valentina, Julio y todas las personas que hay detrás haciéndolo posible—, así como por la acogida y el cariño de las compañeras y compañeros de Almería Tierra Abierta. Además de aprender e inspirarnos, nos hicieron disfrutar de su ciudad, de su hospitalidad y hasta de un espectáculo de flamenco. Queremos también agradecer a las Fundaciones Carasso o Porticus, y resto de entidades que brindan su apoyo para que esto sea posible

Nos vamos habiendo conocido y hablado con muchas personas y entidades. Pero, sobre todo, nos vamos llenos de energía para seguir construyendo Filanda y trabajando por Hortaleza, con una convicción aún más fuerte: la única manera de afrontar los grandes retos de nuestros territorios es desde la colaboración.

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