Una fundación comunitaria es otra forma de organizar el cuidado del barrio entre muchas desde la colaboración y la confianza.
No viene a sustituir lo que ya existe, sino a acompañar, sostener y poner en valor la riqueza del tejido vecinal.
Es una herramienta que conecta personas, asociaciones, instituciones y donantes para que los recursos lleguen allí donde más se necesitan.
Es poner tiempo, compromiso y recursos compartidos al servicio de lo cotidiano, de lo común, de lo que nos sostiene.