El próximo 24 de septiembre, Filanda – Fundación Comunitaria de Hortaleza celebrará el primer Hortaleza Giving Circle, un encuentro que reunirá a personas, empresas, entidades e instituciones con un objetivo común: apoyar proyectos sociales que mejoran la vida en nuestro barrio. Un Giving Circle es una forma diferente de hacer filantropía. Durante el evento, tres proyectos de entidades de Hortaleza presentarán sus iniciativas ante el público y cualquier persona asistente podrá contribuir económicamente para ayudar a hacerlas realidad. Pero este encuentro quiere ser mucho más que un espacio para recaudar fondos. Desde Filanda creemos que una comunidad se fortalece cuando las personas se conocen, colaboran y comparten la responsabilidad de cuidar el lugar donde viven. Por eso, el Hortaleza Giving Circle será también una oportunidad para conectar iniciativas, generar nuevas alianzas y demostrar el enorme potencial que existe en nuestro distrito cuando trabajamos juntas. «El Giving Gircle quiere demostrar que, cuando una comunidad se organiza y colabora, es capaz de generar un impacto mucho mayor que la suma de las aportaciones individuales». En Filanda entendemos la filantropía en un sentido amplio. Hay muchas formas de contribuir a mejorar un barrio: con una donación, con tiempo, con conocimientos, con contactos o abriendo puertas. Todas ellas son importantes y ayudan a construir una comunidad más fuerte. El evento tendrá lugar el jueves 24 de septiembre, en Hortaleza. En las próximas semanas iremos compartiendo toda la información sobre el programa, el espacio donde se celebrará y la forma de asistir. Si quieres formar parte de esta primera edición, puedes seguir la actualidad de Filanda a través de nuestra página web y de nuestras redes sociales (Instagram y Linkedin) Porque un barrio más fuerte se construye entre todas las personas. La celebración de esta primera edición cuenta con el apoyo de la Asociación Española de Fundaciones (AEF).
Encuentro de Fundaciones Comunitarias. Almería
Finalizó el encuentro de Fundaciones Comunitarias. Y una cosa tenemos clara: es una suerte formar parte de esta Red de Fundaciones Comunitarias, que cada vez se siente más como una familia. El encuentro se desarrolló en Almería porque allí, hace apenas tres años, nació Almería Tierra Abierta, una fundación comunitaria que surge en un contexto muy particular, marcado por la situación estratégica de la provincia, el modelo productivo y de consumo global, y los importantes cambios demográficos derivados, entre otros factores, de la agricultura intensiva y de exportación. Todo ello ha generado grandes retos. Hace falta replantear nuestro modelo de producción y consumo, pero urge dar respuesta a los asentamientos de personas que se han generado en la provincia de Níjar, poniendo en el centro los derechos humanos y la dignidad de las personas. Si el modelo de fundaciones comunitarias es necesario en cualquier territorio, en Almería parece especialmente imprescindible. Son desafíos que exigen respuestas coordinadas, mirada a largo plazo, convivencia, respeto y soluciones reales. La fundación tiene por delante un papel muy importante: tratar de articular un proyecto común que integre las diferencias, huyendo de discursos simplistas y apostando por el conocimiento profundo del territorio. Conocen su realidad y quieren lo mejor para ella, y confiamos en su capacidad para generar alianzas y construir un territorio con futuro. La jornada del miércoles comenzó en la sede de Cajamar, que además de acogernos mostró el compromiso de una entidad financiera profundamente vinculada a su territorio, compartiendo su memoria y su proyecto social. También nos permitió conocer SpainNAB, una organización hasta ahora desconocida para nosotras, y acercarnos al mundo de la inversión de impacto, entendiendo cómo es posible movilizar capital hacia proyectos que generan un beneficio social y medioambiental. En esa misma línea fue muy interesante conocer TuTecho y comprobar que ya existen iniciativas que están planteando nuevas respuestas al problema de la vivienda. Ver que, cuando existen recursos y voluntad de colaboración, es posible adaptar modelos, facilitar el acceso a la vivienda y generar acuerdos con entidades para desarrollar proyectos sociales. Fue especialmente ilusionante comprobar cómo, en tan poco tiempo, nuestras compañeras de Almería Tierra Abierta han conseguido tejer una amplia red de colaboraciones. Presentaron dos proyectos que buscan responder a las difíciles situaciones de vivienda y vulneración de derechos que viven muchas personas migrantes que trabajan en la agricultura. Un ejemplo de cómo una fundación comunitaria puede convertirse rápidamente en un actor útil para su territorio. También me impresionó volver a escuchar la experiencia de Tot Raval, ejemplo de convivencia, capacidad de trabajo, estructura y profesionalización, así como conocer la experiencia de Hábitat3 en la gestión participativa de vivienda. Especialmente inspiradoras fueron las intervenciones de Daniel Millor y Giacomo Pinaffo, dos personas jóvenes y brillantes que mostraron cómo la arquitectura comunitaria y el desarrollo territorial pueden convertirse en herramientas de transformación social. Nos enseñaron que otra forma de diseñar y construir los espacios es posible: una arquitectura con mirada social, participativa y orientada a responder a las necesidades de quienes más lo necesitan. Igualmente inspirador fue conocer con mayor profundidad el modelo de la Fundación Comunitaria de Messina. Su capacidad para innovar, imaginar nuevas oportunidades y aprovechar los recursos existentes, conectando actores muy diversos, les ha permitido generar un auténtico ecosistema de economía social, creando nuevas entidades, proyectos sostenibles y recursos para su propio territorio. También tuvimos la oportunidad de «jugar» a un Círculo de Donantes junto a Colmena Consulting. Vivir la experiencia desde dentro permitió comprender muy bien sus posibilidades, su funcionamiento y lo sencillo que puede resultar implicar a la ciudadanía en la toma de decisiones. En apenas un rato conseguimos movilizar fondos para dos entidades locales de Almería. «Si el modelo de Fundaciones Comunitarias es positivo en cualquier territorio, en Almería parece especialmente imprescindible. Son desafíos que exigen respuestas coordinadas, mirada a largo plazo, convivencia, respeto y soluciones reales. La segunda jornada sirvió para seguir conociendo los avances del movimiento de fundaciones comunitarias y reflexionar sobre la importancia de mantenernos activos, con la mirada siempre abierta, mapeando continuamente los activos del territorio y adaptándonos a los cambios y a las nuevas relaciones que van surgiendo, gracias el taller de Atelier ITD sobre el mapeo del tejido productivo y empresarial del territorio, una herramienta muy útil para fortalecer alianzas y avanzar en la filantropía comunitaria. También fue muy enriquecedor conocer experiencias de Argentina, Francia y Portugal y comprobar que este movimiento ya es una red supranacional. Volvimos a ver con la compañera de Ucrania, como ya aprendimos con Horta Sud tras la DANA, que cuando una comunidad está organizada y conectada es mucho más resiliente ante las emergencias e, incluso, ante situaciones tan duras como una guerra. La comunidad se sostiene, se cuida mutuamente y mantiene viva la esperanza. Y, por último, fue bonito compartir con nuestras compañeras y compañeros de Renacere, La Plana nuestros primeros pasos. Compartir cómo nos estamos organizando, los conocimientos que vamos adquiriendo y las dudas que todas tenemos hace que nos sintamos acompañadas en este viaje. Contar con quienes llevan más tiempo y con quienes están viviendo un momento similar nos recuerda que este camino tiene mucho más sentido si lo recorremos juntas, aprendiendo unas de otras y creciendo de forma coordinada. El encuentro fue un éxito, tanto por la calidad del programa como por la magnífica coordinación del equipo de la AEF —Rosa, Valentina, Julio y todas las personas que hay detrás haciéndolo posible—, así como por la acogida y el cariño de las compañeras y compañeros de Almería Tierra Abierta. Además de aprender e inspirarnos, nos hicieron disfrutar de su ciudad, de su hospitalidad y hasta de un espectáculo de flamenco. Queremos también agradecer a las Fundaciones Carasso o Porticus, y resto de entidades que brindan su apoyo para que esto sea posible Nos vamos habiendo conocido y hablado con muchas personas y entidades. Pero, sobre todo, nos vamos llenos de energía para seguir construyendo Filanda y trabajando por Hortaleza, con una convicción aún más fuerte: la única manera
Comercio local y comunidad: una línea de trabajo que queremos empezar a tejer en Hortaleza
Uno de los objetivos principales de Filanda es fortalecer el tejido asociativo y comunitario de Hortaleza, apoyando, conectando y dando visibilidad a las iniciativas que ya sostienen el barrio en el día a día. En ese camino, cada vez vemos más claro que el comercio local y de proximidad también cumple un papel fundamental en la vida comunitaria. Las tiendas, bares, cafeterías y pequeños negocios no solo ofrecen servicios: generan cercanía, confianza, identidad y hacen que las calles tengan vida. «En Filanda creemos que el comercio local cumple un papel mucho más importante que el puramente económico. Las tiendas, bares, cafeterías y pequeños negocios generan cercanía, confianza y vida en las calles. Son también espacios de relación y comunidad.» Además, muchos de estos comercios afrontan hoy dificultades comunes y, sin embargo, apenas existen espacios de conexión o apoyo mutuo entre ellos dentro del distrito. Por eso, desde Filanda queremos empezar a explorar cómo acompañar también esta dimensión del barrio, facilitando espacios de encuentro, escucha y posible colaboración entre comercios y negocios de proximidad. En las últimas semanas hemos estado hablando con distintos comercios del distrito y también con asociaciones de comerciantes de otros barrios, como Chamartín, para conocer experiencias, aprendizajes y posibles formas de organización que puedan ser útiles en Hortaleza. Como primer paso, impulsaremos un encuentro abierto entre comercios y negocios de barrio, pensado como un espacio sencillo para conocerse, compartir inquietudes y conversar sobre posibles necesidades o ideas comunes. No se trata de lanzar algo cerrado ni de dirigir ningún proceso desde fuera, sino de abrir una conversación y ver qué puede surgir desde el propio territorio.
Filanda: por qué una fundación comunitaria y por qué desde el barrio
Filanda, Fundación Comunitaria de Hortaleza, nace desde una convicción clara: los barrios son espacios privilegiados para la construcción de vínculos, el cuidado de lo común y la respuesta a necesidades reales, frente a una ciudad cada vez más fragmentada, acelerada y despersonalizada. El barrio ofrece una escala humana donde es posible el encuentro cotidiano, el conocimiento mutuo y la generación de confianza. Esta cercanía facilita detectar problemáticas concretas, comprender mejor la realidad del vecindario y articular respuestas más ágiles y ajustadas. En territorios como Hortaleza conviven vecinas y vecinos, asociaciones, pequeños comercios, empresas, centros educativos e instituciones públicas que comparten espacio, retos y oportunidades. «En territorios como Hortaleza conviven vecinas y vecinos, asociaciones, pequeños comercios, empresas, centros educativos e instituciones públicas que comparten espacio, retos y oportunidades» Esta proximidad convierte al barrio en un ecosistema especialmente fértil para la colaboración, donde distintos actores pueden reconocerse, dialogar y cooperar desde una lógica de corresponsabilidad. La fundación comunitaria aparece así como una infraestructura al servicio de ese ecosistema, capaz de facilitar encuentros, ordenar recursos, generar confianza entre sectores diversos y sostener procesos a medio y largo plazo. Desde esta mirada, el patrimonio fundacional no es solo un requisito legal, sino una apuesta por el barrio como espacio de transformación social. Una herramienta para que la colaboración entre ciudadanía, asociaciones, empresas e instituciones pueda darse de forma cercana, sencilla y eficaz, desde el conocimiento real del territorio y sus necesidades.