Filanda, Fundación Comunitaria de Hortaleza, nace desde una convicción clara: los barrios son espacios privilegiados para la construcción de vínculos, el cuidado de lo común y la respuesta a necesidades reales, frente a una ciudad cada vez más fragmentada, acelerada y despersonalizada.
El barrio ofrece una escala humana donde es posible el encuentro cotidiano, el conocimiento mutuo y la generación de confianza. Esta cercanía facilita detectar problemáticas concretas, comprender mejor la realidad del vecindario y articular respuestas más ágiles y ajustadas. En territorios como Hortaleza conviven vecinas y vecinos, asociaciones, pequeños comercios, empresas, centros educativos e instituciones públicas que comparten espacio, retos y oportunidades.
"En territorios como Hortaleza conviven vecinas y vecinos, asociaciones, pequeños comercios, empresas, centros educativos e instituciones públicas que comparten espacio, retos y oportunidades"
Esta proximidad convierte al barrio en un ecosistema especialmente fértil para la colaboración, donde distintos actores pueden reconocerse, dialogar y cooperar desde una lógica de corresponsabilidad. La fundación comunitaria aparece así como una infraestructura al servicio de ese ecosistema, capaz de facilitar encuentros, ordenar recursos, generar confianza entre sectores diversos y sostener procesos a medio y largo plazo.
Desde esta mirada, el patrimonio fundacional no es solo un requisito legal, sino una apuesta por el barrio como espacio de transformación social. Una herramienta para que la colaboración entre ciudadanía, asociaciones, empresas e instituciones pueda darse de forma cercana, sencilla y eficaz, desde el conocimiento real del territorio y sus necesidades.
